La pandemia causada por el coronavirus ha cambiado de manera radical nuestra manera de vivir. El confinamiento permite protegernos de los contagios, pero también nos pone frente al reto de cuidar de nuestro bienestar y salud mental en una situación adversa.¿Cómo podemos ser manejar el estrés, aprender de la adversidad y ser más resilientes? La psicología positiva tiene algunas respuestas.

-Claudia Morales Cueto

De un día para otro, todo cambió. Algunos lo veíamos lejano, como algo que solo estaba ocurriendo en China. Pero si algo nos ha enseñado este nuevo coronavirus es la condición humana que todos compartimos y que todos somos vulnerables. A la preocupación por el contagio se suman preocupaciones económicas, los cambios por trabajar en casa o trasladarse en condiciones inseguras, el estar todos en casa sin poder salir… Para poder vivir esta situación con más optimismo y esperanza, podemos recordar que la psicología positiva nos enseña que en nuestra felicidad y bienestar influye más lo que decidimos hacer frente a las circunstancias, que la adversidad misma. En estas circunstancias, podemos aplicar la estrategia que proponen en los aviones cuando explican el uso de las mascarillas de oxígeno: ponte primero la tuya y luego ayuda a quienes lo necesitan. Si cuidas de tu bienestar físico, mental y espiritual, podrás apoyar de mejor manera a los demás.

Estos contenidos fueron publicados originalmente de forma diaria en el newsletter Periodic.

1. Escribe tres cosas por las que te sientas agradecido

Los seres humanos tenemos una gran capacidad de adaptación y esto hace que nos acostumbremos a todo, inclusive a cosas que hemos deseado o por las que hemos trabajado. La gratitud nos ayuda a darnos cuenta de lo que hemos recibido y de lo bueno que está ocurriendo en nuestra vida. En estas circunstancias de aislamiento, podemos agradecer el tener un lugar seguro en el cual refugiarnos, el cariño de la familia o poder hacer nuestro trabajo a distancia. Realmente tómate el tiempo para pensar tres cosas buenas que sucedieron cada día, quién estuvo involucrado en ellas y escríbelas en un cuaderno todas las noches por una semana. Esta es una de las estrategias más efectivas para aumentar el bienestar.

2. Practica la aceptación

Cuando algo no nos gusta o nos amenaza, con frecuencia no lo aceptamos. Sentimos que coarta nuestra libertad, nos rebelamos y queremos cambiarlo. Sin embargo, como lo señaló hace muchos años el psicoanalista Carl J. Jung: “No podemos cambiar nada, a menos que lo aceptemos”.

La atención plena nos ayuda a poner atención en el momento presente, usando nuestra curiosidad para explorarlo y nuestra apertura mental para aceptarlo tal cual es. En este momento en el que cosas tan cotidianas como ir al trabajo o ir a la escuela están siendo interrumpidas, en el que tenemos que mejorar nuestros hábitos de higiene y autocuidado, hay que hacer una pausa para estar con nosotros mismos en el presente. Aceptar nuestra fragilidad no nos hace más débiles, sino que puede activar nuestras fortalezas. Solo cuando aceptamos la realidad, podemos tomar las decisiones y acciones necesarias para modificarla, si es que deseamos hacerlo. Te compartimos una meditación de tres minutos, que podrá ayudarte a valorar el presente y ampliar tu perspectiva. La meditación fue guiada por Claudia Morales Cueto, de Para ser feliz.

3. Escribe en un diario las emociones que sentiste hoy 

escribir en un diario

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Para tener un equilibrio emocional es necesario conocer y aceptar lo que sentimos. Con frecuencia juzgamos nuestras emociones y pensamos que algunas, como el miedo, el enojo o la tristeza, son inaceptables y no deberíamos sentirlas. Sin embargo, todas las emociones son humanas. Cuando tratamos de bloquear las emociones negativas, estas se hacen más fuertes o bloqueamos también las emociones placenteras, pues las rutas por las que transitan las emociones negativas y las positivas son las mismas.

La doctora Judith Moskowitz, actual presidenta de la International Positive Psychology Association (IPPA), comentó que una de las estrategias efectivas para favorecer el equilibrio emocional es el ejercicio de llevar un diario de emociones, pues así podemos darnos cuenta de que las emociones cambian, son impermanentes y coexisten. En un día podemos experimentar miedo, frustración o enojo, pero también alegría, diversión, amor, interés o serenidad.

4. Actúa con esperanza

Algunas personas piensan que la esperanza es lo mismo que tener una fantasía, una ilusión. A veces también se puede confundir con un estado de ánimo. Aunque la esperanza tiene un importante componente emocional debido a que deseamos algo desde el corazón, también está fuertemente enraizada en la realidad, en el presente. La esperanza se da cuando las cosas no están sucediendo de la forma en la que nos gustaría, pero podemos visualizar, desde el ahora, que podremos superar la adversidad. De acuerdo a Charles R. Snyder, quien elaboró la teoría de la esperanza, esta fortaleza de carácter tiene dos componentes: el primero es un sentido de agencia, es decir, la actitud determinada de que puedo avanzar hacia un mejor futuro; el segundo son los caminos, es decir, la creencia de que podemos crear planes y rutas para alcanzar ese futuro. Estamos viviendo un presente que ha cambiado nuestros planes. Sin embargo la esperanza puede ayudarnos a pensar en un mejor futuro, por ejemplo, conservar la salud, y nos puede dar la motivación y la energía para realizar las acciones necesarias para crear ese futuro, como quedarnos en casa, mantener la distancia física, hacer ejercicio y practicar acciones bondadosas con los demás. El futuro está en nuestras manos y lo construimos entre todos, con esperanza, como lo presenta el Papa Francisco en este inspirador video.

5. Mantente en contacto con tus amigos

Uno de los factores más importantes para el bienestar es tener buenas relaciones con los demás. En los últimos años, los investigadores han descubierto que el aislamiento social está asociado a un incremento en la mortalidad o un debilitamiento del sistema inmune. En un estudio del doctor Steven Cole, profesor de UCLA, se encontró que los leucocitos de las personas que vivían aisladas mostraban un incremento en la expresión de genes asociados a la inflamación, y un decremento en los genes asociados con la respuesta antiviral. En la situación de pandemia que estamos viviendo, es necesario permanecer en casa para prevenir el contagio, cuidar nuestra salud y la de los demás. Sin embargo, los seres humanos estamos hechos para la colaboración, la convivencia, la ayuda mutua. Te invito a que hoy pienses en las formas en las que puedes permanecer cerca, a pesar de la distancia física. Podemos llamar a uno de los abuelos o a un amigo que vive solo; seguir colaborando con nuestros equipos de trabajo, aunque lo hagamos desde casa; podemos mirarnos a los ojos, sonreír, escuchar con atención… se puede mantener una distancia física y también tener conexión social.

6. Revisa tus metas

Dicen que las personas felices, son personas con metas. No todos queremos correr un maratón, pero todos tenemos sueños, ilusiones y planes. En lugar de sentirte frustrado por lo que no puedes hacer ahora, date tiempo de avanzar hacia tus metas de otra manera, con creatividad y flexibilidad. Toma un cuaderno o una hoja y anota lo que quieres lograr y después revisa la forma en la que lo redactaste. Es importante que tu cerebro entienda el mensaje. Muchas expresamos lo que queremos usando el “no”, por ejemplo, cuando decimos “No quiero subir de peso”, “No quiero gastar dinero”, “No quiero tener problemas con mi pareja”. Pero al decir “No”, nos paralizamos, ya que sabemos lo que no queremos, pero no hay una ruta ni una acción a seguir. Por ello conviene que escribas las metas de forma propositiva y afirmativa. Por ejemplo: “Esta cuarentena voy a mantener mi peso cuidando mi alimentación”; “Aprovecharé el tiempo para revisar los gastos y hacer un presupuesto”; o “Voy a observar lo que mi pareja hace bien y expresarle mi aprecio”. Después de que hayas redactado tus metas de forma que puedas acercarte a ellas, incluye en tu agenda las pequeñas acciones que puedan ayudarte a lograrlas.

7. Aumenta tu curiosidad

Acercamiento a un diente de león

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¿Te has sentido ansioso ante la incertidumbre que estamos viviendo? Recuerda que la ansiedad se presenta cuando tratamos de controlar el futuro. Aunque la prudencia es una virtud, el tratar de controlar cada uno de los eventos que podrían suceder en el futuro genera mucho nerviosismo, además de pensamientos catastróficos. La nostalgia tóxica, en la que pensamos que todo fue mejor en el pasado, también aumenta el estrés. Para reducir la negatividad causada por la ansiedad o por la nostalgia, es necesario conectarnos de nuevo con el presente. Podemos hacerlo con ayuda de la respiración, y para ello Todd Kashdan, autor del libro Curious?, recomienda usar la curiosidad. En sus investigaciones ha descubierto que la curiosidad y la ansiedad son como dos moduladores de un aparato de sonido, en el que al elevar la curiosidad por lo que está sucediendo en el presente, se disminuyen los pensamientos catastróficos acerca del futuro. Usa tu curiosidad para observar con atención algo que esté cerca de ti, ya sea una flor, una pintura o un mueble, tratando de describir con detalle sus características. Podrías también tratar de describir un sabor o poner mucha atención a los sonidos. La curiosidad es una gran aliada para vivir con atención plena.

8. Fortalece tu concentración

Con el cambio de rutina y la enorme marea de información que recibimos todos los días, es muy fácil distraernos y olvidarnos de las cosas que tenemos que hacer, ya sea un pago, tomar una medicina o los pendientes del trabajo. Cuando comenzamos a atrasarnos en nuestros pendientes, podemos tener la tentación de hacer muchas cosas a la vez para recuperar el tiempo perdido. Pero seguir esta estrategia solo tendrá como resultado un trabajo de mala calidad. Aunque nos han vendido mucho la idea del multitasking, en realidad eso solo causa multi-atasco mental y poca eficiencia, porque solo podemos poner atención a una cosa a la vez, como lo explica Mihalyi Csikszentmihalyi en su libro Aprender a fluir. Haz una lista realista de las cosas que debes hacer cada día y establece un tiempo para concentrarte en una sola cada vez. Si te parece aburrida, trata de mirarla con nuevos ojos, de hacerte preguntas y usar tu curiosidad para involucrarte más con esa tarea. Si es una tarea larga, fracciónala en pequeñas acciones con las que podrás ir comprobando tu avance en la dirección deseada.

9. ¡Actívate!

Muchos de nosotros estamos acostumbrados a hacer ejercicio fuera de casa: en un gimnasio, una alberca o un parque. Con el cambio de rutina, quizá nuestro cuerpo ya nos está reclamando con una sensación de tensión, dolor o con más insomnio. Hacer ejercicio nos ayuda a secretar serotonina, un neurotransmisor que nos ayuda a sentirnos contentos. Además, también regula el sueño y evita la formación de coágulos en la sangre. Por eso es importante que uses tu creatividad y encuentres la manera de hacer ejercicio durante el confinamiento: puedes hacer yoga, subir o bajar escaleras, hacer bicicleta estática o ponerte a bailar todos los días. Un amigo que normalmente practica ciclismo de ruta, ahora colocó su bicicleta fija frente a una pantalla en la que pasa videos de montañismo, para seguir ejercitándose dentro de casa. Los seres humanos fuimos creados para el movimiento, no para estar sentados frente a una pantalla. El ejercicio nos hace sentirnos con energía, previene la depresión, nos ayuda a regular el nivel de azúcar en la sangre, nos ayuda a pensar con mayor claridad, pues aumenta el flujo de oxígeno al cerebro, y también evita que aumentemos de peso. ¿Cómo te moverás hoy?

10. Contacta con tu respiración

¿Cuántas veces al día respiras? Lo hacemos todo el tiempo, la respiración nos ayuda a obtener el oxígeno que necesitamos para estar vivos. Por eso la respiración es nuestra mejor ancla para estar en contacto con el momento presente. Nadie puede ahorrar respiraciones para usarlas en el futuro ni respirar para el pasado; todas las inhalaciones y exhalaciones se dan en el momento presente. Por ello es que estar en contacto con la respiración resulta muy útil en para enfocarnos y practicar la atención plena. Puedes hacerlo varias veces al día. No tienes que ser un meditador experto. Puedes poner tu temporizador por 3 minutos, por ejemplo, y seguir solo una respiración cada vez, desde la inhalación, viendo como desciende al aire a tus pulmones y tu cuerpo se expande, hasta la exhalación y la salida del aire. Usa tu curiosidad y tu autorregulación para seguir una sola respiración. Deja que tus pensamientos vengan y vayan, la mente es inquieta, pero tu puedes anclarte en la respiración por algunos minutos a lo largo del día. Así podrás hacer una pausa que te ayudará a “resetearte” y responder mejor a lo que sucede en tu vida. Entre el estímulo y la reacción, la respiración es la pausa que te ayudará a vivir con mayor consciencia y compasión.

11. Practica la escucha atenta

Muchos de nosotros estamos pasando estos días de confinamiento con las mismas personas, a quienes creemos conocer bien. Pero, ¿estás seguro? Estos días date la oportunidad de tener conversaciones más profundas con las personas que quieres. No necesitas hacer muchas preguntas, sino usar tu amor y autorregulación para escucharlas sin interrumpirlas. Con ayuda de tu curiosidad pon atención en lo que dicen y cómo lo dicen, sus palabras y el tono de su voz. Usa tu apertura mental para evitar cualquier tipo de juicio, más bien acoge sus palabras en tu corazón. Cuando juzgamos, dejamos de mirar al otro y nos quedamos con nuestras opiniones. Aunque exista distancia física, también puedes practicar la escucha atenta en una llamada por teléfono o video. No interrumpas con preguntas, comentarios o comparaciones en donde parece que hay competencias acerca de quién la está pasando peor o quién puede quejarse de más cosas. Escuchar con atención plena te ayudará a re-conocer a las personas de tu vida.

12. Reencuadra en positivo

Todos los días ocurre algo bueno, nada es absolutamente malo. Actualmente estamos enfrentando una situación de pandemia que solo habíamos visto en las películas, y con ello surgen emociones como el miedo, la tristeza y el enojo. Pero el cambio de planes y quedarnos en casa también ha traído consigo algunas cosas buenas. Quizá, por ejemplo, puedes levantarte más tarde porque no tienes que ir a la oficina, aunque sigues trabajando. Tal vez ahora puedes disfrutar más de la compañía de tu pareja, tus familia o tu mascota. O has tenido tiempo para aprender algo nuevo en un curso en línea. ¿Cómo puedes reencuadrar en positivo la situación que estás viviendo? Recuerda que para tener un balance emocional es más importante experimentar emociones agradables, como la alegría, la serenidad, el interés, la diversión y el amor, que tratar de eliminar las emociones desagradables o negativas. En esta página puedes hacer un test de qué tan positivo eres.

13. Acepta tus pensamientos negativos

¿En qué piensas si te digo que no pienses en un oso blanco?… ¿En un oso blanco? Lo mismo pasa cuando queremos evitar los pensamientos negativos, como el miedo, la envidia, el enojo o la tristeza. Mientras menos queremos pensar en ellos, más grandes se hacen. La única forma de poder tener un balance emocional es reconociendo que todas las emociones son humanas, y que las emociones agradables coexisten con las desagradables. El poeta sufí Rumi lo expresa de esta manera:

El ser humano es una casa de huéspedes.

Cada mañana un nuevo recién llegado.

Una alegría, una tristeza, una maldad,

cierta conciencia momentánea llega

como un visitante inesperado.

¡Dales la bienvenida y recíbelos a todos!

Incluso si fueran una muchedumbre de lamentos,

que vacían tu casa con violencia,

aún así, trata a cada huésped con honor,

puede estar creándote el espacio

para un nuevo deleite.

Puedes escuchar una meditación guiada con este poema aquí.

14. Conoce tus fortalezas

Fortalezas de carácter

¿Cómo podemos enfrentar la adversidad? ¿Te han funcionado preocuparte y pasar noches sin dormir? Supongo que no. Tampoco funciona tener miedo, pues el miedo cierra nuestra mente e impide crear soluciones para los problemas. ¿Qué podría funcionar? Intenta usar tus fortalezas de carácter, que son tus rasgos de personalidad positivos. Entre ellas están la esperanza, el amor, el deseo de aprender, la prudencia, la valentía… Son 24 rasgos positivos que son considerados valiosos en todas las culturas del mundo, pero algunas son parte de tu núcleo positivo de personalidad y son las que más usas. De acuerdo con la Dra. Margarita Tarragona, actual presidenta de la Sociedad Mexicana de Psicología Positiva, la resiliencia es “la capacidad que tiene todo individuo para resistir, adaptarse y transformarse a pesar de vivir situaciones difíciles o traumáticas”. Para ser resiliente, puedes ayudarte de tus fortalezas. Conócelas en el test gratuito del VIA Institute.

15. Expresa tu gratitud

Ahora que muchas de las cosas que antes dábamos por sentadas no están ocurriendo, podemos mirar con nuevos ojos la forma en la que vivimos y nos relacionamos. Aprovecha el día de hoy para expresar tu gratitud, que es la fortaleza de carácter que nos ayuda a reconocer que hemos recibido regalos y favores de otras personas, y que las acciones de estas personas hacen mejor y más disfrutable nuestra vida. Toma una hoja y reflexiona por un momento: ¿Quiénes te han ayudado recientemente y cómo? ¿Has recibido un regalo que te haya dado mucha felicidad,aunque fuera algo sencillo? ¿Quién te lo dió? ¿Hay alguien con quien siempre puedes contar entre tus familiares, amigos o compañeros de trabajo? Una vez que estés consciente de los beneficios recibidos y su valor, busca hoy mismo un momento para llamar a una o varias de estas personas y dales las gracias de forma auténtica, mencionando específicamente qué de lo que hacen o han hecho ha tenido un impacto positivo en tu vida. ¡Es una forma de aumentar la alegría por partida doble!

16. Mira las necesidades de los demás

Cuando las cosas no van bien, tendemos a centrarnos en nuestro descontento y dejamos de ver lo que los otros necesitan. Sin embargo, está comprobado que una de las cosas que hace más felices a los seres humanos es poder ayudar a otros. Los psicólogos positivos han visto en numerosas investigaciones que realizar actos de bondad es una de las mejores estrategias para aumentar el bienestar, tanto de quien recibe el favor, como de quien da la ayuda. Te invito a que hoy hagas el ejercicio de mirar con empatía a tus seres queridos y pienses cómo podrías practicar la bondad. Podrías preguntarles si necesitan ayuda con algo, como con una tarea escolar o pidiendo el súper para un adulto mayor que no sabe cómo hacerlo. Otra manera de ayudar es buscar si puedes donar dinero para una organización o grupo que esté realizando una acción para combatir la pandemia. Quedarnos en casa no significa que hayamos dejado de ser parte de una comunidad, sino que nos resguardamos para protegernos y proteger a los demás.

17. Saborea tus recuerdos

¿Por qué no dedicas este día a desempolvar tus recuerdos? Quizá tienes un cajón de fotos que te gustaría mirar y ordenar, o puedes dedicar algún tiempo a ordenar tus archivos de fotos digitales. Vendrán a tu memoria escenas de lugares que has visitado, personas con las que has reído, ciudades que te gustaría volver a visitar. Elige una fotografía en especial y trata de saborear ese recuerdo con toda tu atención: ¿cómo te sentías ese día? ¿con quién estabas? ¿qué llevabas puesto? ¿qué clima hacía? ¿había un aroma especial? ¿comieron algo que aún recuerdas? Al hacerlo, traerás al presente esas emociones positivas, pues como dicen: “recordar es volver a vivir”.

18. Comienza por lo pequeño

Todos estos cambios generados por la cuarentena pueden haber afectado tu concentración y tu forma de trabajar. Algunas personas asocian el estar en casa con el descanso; para otras puede ser difícil organizarse para cuidar de sus hijos y, al mismo tiempo, avanzar con el trabajo. Esto puede crearnos estrés y hacernos sentir que es imposible que podamos lograr algunos de los objetivos que tenemos. Pero podemos comenzar por lo pequeño. Tan pequeño como tender tu cama o bañarte y vestirte desde temprano, como lo hacías antes. Y si sientes que no puedes concentrarte en ese proyecto de trabajo que tienes por delante, comienza por lo pequeño, o divídelo en tareas pequeñas, de tal forma que puedas ir viendo los pequeños logros, pues estos te animarán a seguir adelante, a ser perseverante.

19. Ponte una meta de aprendizaje

¿Qué te gustaría aprender hoy? Obtener una nueva habilidad suscita interés, que es una emoción positiva. Además, al aprender algo nos sentimos más eficaces y satisfechos. Piensa en algo desde hace mucho quieres saber. No importa si es fácil o complicado, lo importante es que a ti te interese y que hoy le dediques un poco de tiempo. Y si es algo que podría ayudarte en ese proyecto a largo plazo que tanto has soñado, ¡mucho mejor! Aprovecha que debido a la cuarentena hay muchas oportunidades gratuitas o de bajo costo para tomar un curso en línea.

20. Practica la compasión

En estos días en los que todos se sienten expertos en higiene, en políticas de salud y epidemiología, suelen surgir discusiones en grupos de WhatsApp, desacuerdos e inclusive descalificaciones acerca de lo que alguien dice u opina. Y qué decir con las personas con las que estamos viviendo, la convivencia intensa también puede tener sus retos. Te invito a que hoy hagas a un lado tus juicios, tus opiniones y uses tu inteligencia social y tu curiosidad para observar a las personas con más detenimiento y compasión. ¿Su indignación por lo que está sucediendo podría provenir de su sentido de justicia? ¿Su enojo e intolerancia podría ser una expresión de miedo? ¿El comentario lastimoso podría ser una expresión de su soledad? Recuerda que todos estamos sufriendo, incluso algunos de forma más grave, en los hospitales, ya sea como enfermos o como personal sanitario. Defender a ultranza nuestras posiciones y opiniones solo acrecentará la división y, en el caso de la covid-19, por el momento no hay verdades absolutas, ni siquiera entre los expertos. Con un poco de compasión y humildad, tus relaciones no sufrirán.

21. Reconoce tu valentía

Todas las culturas admiran la valentía y condenan la cobardía. Cuando pensamos en alguien valiente, por lo general nos imaginamos a un héroe que enfrenta riesgos espectaculares, como en los cuentos y en las películas. Pero la valentía no se define por ser osado o correr un riesgo, sino por distinguir una amenaza, que puede ser física, moral o psicológica, y decidir enfrentarla para defender un bien. Reconoce tu valentía en esta situación de pandemia. De repente, algo tan común como como salir al supermercado o tocar el botón de un elevador se convirtió en una situación riesgosa. Reconoce también tu valentía psicológica, que es la que ejercitas cuando enfrentas tus miedos personales más profundos, la ansiedad o la depresión. Además, la valentía no solo permite enfrentar la cobardía, sino la pereza y la apatía. Baruch Spinoza, un filósofo holandés del siglo XVII,  lo expresó así: “Un hombre de alma fuerte se esfuerza por hacer las cosas bien y por mantenerse en la alegría”.

22. Juega

Juega

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Dicen por ahí que solo nos volvemos viejos cuando dejamos de jugar. Cuando éramos bebés, usábamos la curiosidad para explorar el mundo y jugábamos con cualquier cosa de la que queríamos saber más. El juego es la herramienta favorita del cerebro para relacionarse con el mundo, para aprender. Te invito a que hoy juegues con la libertad que lo hacías cuando eras niño, cuando lo importante no era ganar, sino la diversión; cuando no tenías miedo al fracaso o al qué dirán. Vive este día con gozo y libertad. Recuerda algún juego de tu infancia y compártelo con alguien, ya sea en casa o por medio de una videollamada. Jugar nos ayuda a suscitar emociones positivas y de esa forma aumenta nuestro bienestar.

23. Toma cinco fotos

Casi todos tomamos fotos con el celular, ya sea para conservar un recuerdo o para guardar algún dato. Hoy te invito a que tomes cinco fotos de cosas que son centrales en tu identidad, es decir, cosas que podrían definirte. Puede ser, por ejemplo, un libro que te marcó la vida, una foto de una o varias personas, una foto de algo que represente tu vocación o carrera profesional, un deporte que te apasiona o una obra de arte que te inspira. No lo hagas con prisa, ve pensando a lo largo del día y usa tu curiosidad y atención plena para capturar las cinco imágenes significativas. Si quieres aumentar aún más tus emociones positivas, compártelo en conversación en persona o llamando a alguien para contarle acerca de tus descubrimientos y tus recuerdos. Inspírate en esta reflexión de Ansel Adams (2012): “Tanto los aspectos grandiosos como los aspectos íntimos de la naturaleza pueden revelarse en la fotografía expresiva. Ambos pueden evocar confirmaciones duraderas y descubrimientos, y pueden ayudar al espectador en su búsqueda de identificación con el amplio mundo de la belleza natural y las maravillas que lo rodean”.

24. Date cuenta de si en verdad tienes hambre o si solo estás estresado

No poder salir a pasear o a ver amigos nos lleva a buscar otros entretenimientos y uno de esos puede ser la comida. También es posible que estemos tensos por el trabajo o la falta del mismo, o por la convivencia intensa con nuestra familia en espacios reducidos. Según algunos estudios, el estrés prende en el cerebro las mismas señales que la hambruna. Por eso, cuando estamos estresados deseamos calorías densas: mucha grasa, mucha azúcar, o mucha sal. Buscamos la comida como una gratificación o consuelo por lo que no tenemos o hemos perdido; pero corremos el riesgo de subir de peso, pues tampoco estamos haciendo el ejercicio que antes hacíamos. Si has hecho una dieta antes, sabes que el mismo hecho de pensar en restringir el consumo de alimentos puede causar estrés. Así que no se trata de que te prohibas comer, sino de que puedas estar menos tenso, más atento y al mismo tiempo, más sereno. Cuando sientas el impulso de comer, contacta con tu respiración, haz una pausa y trata de identificar si de verdad tienes hambre o estás estresado o aburrido.Tu cuerpo te lo agradecerá.

25. Pon un alto a tu ansiedad

La ansiedad se presenta cuando nos desfasamos del momento presente y queremos controlar el futuro. Entender esto puede ayudarnos a detenerla antes de que invada todos nuestros pensamientos y nos lleve a imaginar catástrofes y tragedias que aún no han ocurrido. Puedes hacerlo con esta sencilla meditación de tres minutos, enfocándote un minuto en cada una de las luces del semáforo de meditación:

semaforo para meditar

 

Este contenido fue publicado en marzo y abril de 2020 como una nota diaria para el Club de Salud Mental en Periodic. Durante la etapa de confinamiento, seguiremos publicando consejos basados en psicología positiva, la ciencia del bienestar. Puedes suscribirte en este enlace. Síguenos en Facebook en Instagram: @paraserfelizhoy

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