¿Se puede meditar en movimiento?

– Claudia Morales Cueto

A veces nos cuesta trabajo estar quietos, especialmente cuando estamos preocupados. La meditación caminando es ideal cuando estamos estresados o ansiosos, o cuando nos sentimos somnolientos.

La atención plena consiste en autorregular la atención al momento presente, con curiosidad, apertura y aceptación (Bishop, Lau, Shapiro, Carlson, Anderson, Carmody y Devins, 2004). La atención plena, por tanto, puede usarse para observar experiencias internas, como nuestros pensamientos o emociones, o experiencias corporales, como el movimiento. El propósito de meditar caminando es observar nuestro cuerpo en movimiento con mente de principiantes; no se trata de llegar a algún lado, sino de estar presentes en nuestro cuerpo y en la experiencia.

Escucha este audio para guiar tu meditación caminando

1. Elige un lugar apropiado

Es recomendable elegir un tramo de aproximadamente 10 a 15 metros, en el que puedas caminar de ida y vuelta sin obstáculos. El objetivo no es llegar a algún lado, sino contactar con tu forma de moverte. Una vez que estés familiarizado con la meditación caminando, podrás incorporarla de forma espontánea en diferentes momentos del día, como al bajar las escaleras o dirigirte a la puerta.

2. Usa tu curiosidad

Comienza por observar con atención y curiosidad los apoyos de tus pies, cómo los alternas y cómo te sostienen. Continúa descubriendo cómo mantienes el equilibrio, observando la fuerza de tu espalda y el movimiento de tus brazos. Puedes observar cómo cambia tu respiración cuando caminas lento o rápido. Déjate asombrar por la habilidad y sabiduría de tu cuerpo.

3. Usa tu autorregulación

Establece cuánto tiempo durará tu meditación caminando y pon una alarma en tu reloj o teléfono. Trata de mantener tu atención en el proceso de caminar. Recuerda que las distracciones son naturales. La práctica de la meditación se fortalece cada vez que nos hacemos conscientes de nuestra distracción. Cuando te des cuenta de que te has distraído, regresa a tu respiración y regresa a poner atención a tu caminar.

4. Evita hacer juicios

La forma en la que hemos sido educados nos lleva con frecuencia a hacer juicios sobre nuestro desempeño. Meditar con atención plena consiste en poner atención al presente. Las distracciones son naturales, por lo que las aceptamos y regresamos una y otra vez a nuestra respiración o a observar cómo caminamos, sin regañarnos o desesperarnos. Tampoco se trata de evaluar cómo caminamos, si lo hacemos con gracia o con gran velocidad. Simplemente se trata de observar y apreciar los movimientos del cuerpo para contactar con el momento presente.

5. Usa la apertura mental

Mientras caminas surgirán muchos pensamientos y emociones. Usa la fortaleza de apertura mental para observar los innumerables sentimientos o ideas que surgen y cómo pasan, sin tratar de analizarlos o de rechazarlos. Usa tu curiosidad para sorprenderte de la gran variedad de cosas que ocupan tu mente y tu corazón. Date cuenta de que son impermanentes y también de que puedes usar la flexibilidad mental para regresar a poner atención a tu respiración y a tu movimiento.

La yoga, el chi-kung y el tai-chi son otras formas de practicar meditación en movimiento. Incluso podrías hacerlo bailando lentamente. Cuéntame qué descubres, cómo has practicado la meditación caminando y cómo te sientes. ¡Buena práctica!

Descubre otras 25 estrategias para mantener tu bienestar en este enlace.

©Claudia Morales Cueto, 2020.

 

 

 

 

 

Contáctanos

8 + 14 =